
CURRICULUM VITAE (reseña)
Alejandro Drewes
Tel. 054 1 4 552 3967
Nacido en Buenos Aires (1963). Además de poeta y editor, profesor universitario (UNSAM, Argentina) e investigador.
Miembro Honorario de IFLAC en Argentina.
Obras publicadas
Confluencia Poética. Antología Poética 1997 (Tomo I). Buenos Aires, Ediciones Nubla, 1997.
Antología Inter-Red (Tomo 5). Buenos Aires, Proyecto Literario del Nuevo Milenio y Grupo Editorial Sur, 1999.
Antología Desde el Alma. Colección Latinoamericana 1997. Buenos Aires, Editorial 9 Lunas, 1997.
Antología Vivencias Secretas. Madrid, Centropoético, 2004.
Antología 55° Aniversario del Ateneo Poético Argentino (1950-2005). Editora Creadores Argentinos.
Antología (colectiva) Pura Luz Contra la Noche. Buenos Aires, Editorial De los Cuatro Vientos, 2006
Notas de crítica de poesía escandinava (Sjöstrand y Malinowski) en la revista Gibralfaro, de la Universidad de Málaga.
Premios literarios:
Premios nacionales de concurso (Buenos Aires,1997) en poesía y prosa.
Otras actividades literarias
Moderador del Foro literario Azulypalabras
http://es.groups.yahoo.com/group/azulypalabras
Moderador del Foro literario AERA.
Editor responsable de la revista AERA
http://es.groups.yahoo.com/group/AERArevistadepoesia
Coordinador (2005-2006), junto a Silvia Long-Ohni, de lecturas poéticas mensuales del grupo AERA en la S.A.D.E.
Colaborador (2006) de la revista internacional de arte y literatura Francachela
POEMAS
COMO ROSAS EN INVIERNO
I.
Sentirte como al filo
de blancos cuchillos
contra el bosque ya oscuro
y de otros deseos libre
Alta luna tan lejana
sombra sin prisa
suspensa en las cuerdas
tensas de otros mundos
Otro reflejo veloz
de cuerpos en el agua
como errantes barcas
en la noche otra y eterna
II
Negro vino derramado,
y estas parcas estrellas
como un último pulso
de luz en la tiniebla
Preso en la negra red
de palabras que no salvan
cautivo de fantasmas
o de voces tan ajenas
Ya es tiempo de partir
-vete ya y lleva contigo
a tus muertos y ausentes
tu pobre pan y rosas de invierno-
scordato strumento,
cuore.
Eugenio Montale: Corno inglese
MICROPOEMAS
.
Un ínfimo beso de luz nos traspasa,
tan suave y entonces, la tierra
descansa.
.
Gotas de agua en el verde vientre
primordial de unas hojas, gotas...
.
En la nave mayor del silencio,
ver de pronto un destello de alas diminutas.
.
Entre el deseo y la prisa,
nuestra exacta lucha breve, salvaje.
.
Tan sólo el reflejo de luna en el agua
-ojo de aguja por donde pasa rauda la noche-.
Olvida el camino
Tú eres la piedra, los escalones, el camino
Ivan Malinowski
SER COMO TUS OJOS
El tiempo de la espera en la borrasca
sigue y en su latido el ritmo exacto
en que transita por tus ojos cada estrella
de la noche y el pescador y su clara red
tendida ya donde se curva el horizonte
en una estrecha franja de luz, infinito
como el mar del sur, rojo pulso y más allá
de la profunda madera del bien y del mal
y tendida la mesa en su tiempo justo
ya partido en tu mano el pan de los mundos
y las aguas eternas en vino derramadas.
Duro ha soplado el viento en tu frente
pero queda el camino detrás de su zarza
y pronto tus ojos, amor. Ser como tus ojos.
ALTA LUNA
Alta luna y tu vaga sombra celeste
sobre los anchos campos astrales:
noche tú, la que nombro en tus ojos
misteriosos o tristes, ausentes un día
y lejanos ahora como árboles sin sombra..
Blanca tú, la que nunca juzga las amplias
vigilias, del amor en medio y soberana
en el sinuoso ajedrez de otras batallas;
alta luna, lejana luna de un remoto tiempo,
en Elsinore una voz que te invoca:
Høje, høje måne!
Ængstelige måne!
zona de clivaje por el áspero corazón
de cristal del nocturno silencio, bajo
las estrellas como un eco que retumba
por la grave soledad de los mundos,
ahí donde el espectro aterido del padre
sin remedio yerra, en aplazada condena,
y tu opaca luz siempre y la lenta ruta de Sirio
son todo cuanto queda entre los pasos
del Cazador en la frontera del mar y la niebla:
Y ahora, por última vez, te recuerda el espejo.
EN CIUDADES SITIADAS
Deja que las horas pasen/quieta tu alma/ frente al mundo/ sobre la tierra y bajo la marcha/ circular de lejanos astros errantes/ y así otra rosa de niebla/ como viento rojo/cruza el agua borrosa/ de tu espejo/y tu alma en el cristal/ de una ventana trémula/ tan breve como el pasaje/ al amplio vacío, tan leve/y en otro poema resistir/el asedio en las calles/y el asedio hasta el último cántaro/sólo queda el silencio/ y estas bárbaras garras
CRUCES
A cada uno su pesada/ cruz de palabras/ a cada cielo en el borde de nubes/ sus errantes nidos al viento/ y nosotros sin casa ni risas/ todo es la lumbre que oscila/ y está cerca la noche/ y dónde buscar a tus ausentes/ afilados cuchillos largos penden/como arañas del sexo/ sobre pasajeras cabezas/ he dicho: está en tu alma la noche/ infinita disipa los pasos/ y se aleja.
A Adrienne Rich, alta Hermana en la noche, soror.
Ahora y antes de que sea demasiado tarde.
Y TODAVIA ENTRE NOSOTROS
Wozu, Dichter?
en esta luz frágil recordarte,
Hermana, alta muy alta
hoy entre nosotros,
una vez entre nosotros
en la noche profunda del mundo
bajo la voz y los gritos
y entre los escombros
de Bagdad o de Haifa,
sordo ya por el llanto atroz
de sirenas que no salvan,
recordarte -recordarte
y en largas marchas
sin otra cruz en la boca
en la simpleza del minuto
recordarte como el cielo
graba el trazo de un cometa
recordarte
en el exilio caído dentro
y estos rotos tan rotos
cristales del alma
recordarte, hoy entre nosotros
todavía entre nosotros
a ti que tienes la exacta
edad de mi padre
la nacida donde Poe,
la que lleva adelante
el jirón retorcido
de nuestra última bandera,
la que nunca van a pisar
impuras pezuñas ni botas;
a millones de años de luz
del lobo negro
en su casa blanca
en amplia vigilia los ojos
ah tan abiertos
a este denso tiempo
de hierba agostada
pero nunca te vayas de aquí
todos los ágiles reyes
de violados bosques
te esperan en silencio
te llevarán en andas
cuando mueras
serás espectro radiante
y Mujer
en la gloria
de sus cornamentas
y no será preciso ya
hablar de árboles
con metáforas puras,
si alcanza un eco de tu verso
para hacer una pradera
en el ojo de la borrasca.
A ti, hermana Adrienne,
la muy amada en el Norte,
alzo ahora tu canto
y sobre todos los huracanes
lo alzo de nuevo y lo llevo
herido numca muerto
hasta cualquier otra vida posible
a través de la metralla lo alzo
entre niebla,
a Nazareth y a Beirut
a tus interminables exilios
hasta la más extranjera
mujer de tu tribu
lo abrigo y lo alzo,
con sangre y lágrimas secas
lo alzo y me ampara
la sombra de la sombra
de tu mítico nombre
lo alzo y me ampara,
lo alzo y me ampara.
Al fin los misiles, los tanques
silencian sus bramidos,
hasta los asesinos más viles
callan,
si grito ahora la sola
mitad del poema
y pregunto en tu nombre:
-¿Qué tiempos son éstos?
se mueren todos
y cada uno se muere
ante ti
vil metal retorcido
mugriento
de pura vergüenza.
como un pulso que golpea las tinieblas
Gabriel Celaya
ORACION
De nuestra lenta batalla
mas líbranos, Señor
y de todas las sombras
de la carne contra la carne
y del ángel más ciego
de todas las devastaciones
líbranos hoy,
de la insufrible lluvia
de agrias piedras de ira,
de ser muertos
en el nombre de quién
líbranos apenas,
oh líbranos hoy
del rojo colmillo de lobo
que va de la noche a la noche
del negro colmillo
que ha violado la casa
y líbranos hoy
de la muerte alevosa
de todos los pájaros.
Sí, danos el pan
que los sueños horribles
de los tiempos
de los tiempos clausura
o danos al menos señal
de tu espalda de humo
contra negros anillos
de nubes cercando
el crispado gesto de paz,
la ultima ratio,
la ilusión de otro viaje,
nos lleve muy lejos:
Y sobre todo, Señor,
líbranos de nosotros
de esta Psique borracha

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