ANTONIO CRISTÓBAL
POURRERE

antoniocristobalpourrere@gmail.com
RESEÑA BIOGRÁFICA
Nací en San Isidro el 17 de noviembre de 1947. Siempre escribí. Pero mi inicio en la poesía, luego de haber recorrido los caminos de lectura de los inmensos poetas del mundo, se inicia a los 16 años. A partir de allí he ido enhebrando más de quinientos poemas terminados, los cuales quedaron pues me gustaron, el resto de lo escrito ha ido a parar al cesto de papeles. De esos poemas he realizado una selección personal, y otra de amigos, con la cual he conformado la preparación de cuatro libros. Aún no he editado ninguno, ya que en primer lugar, jamás tuve apuro por hacerlo, y me tomé el trabajo de ir corrigiendo a medida que me surgían las inquietudes, para que estuvieran los poemas a mi gusto. En segundo término, con las editoriales que he hablado no pude ponerme de acuerdo nunca, ya que si bien es sabido que ellos hacen su negocio, yo no estoy dispuesto a transar con determinadas cosas.
Hace unos diez años que decidí a participar del circuito poético nacional e internacional. Comencé a presentarme en diferentes concursos y certámenes (habla hispana), donde he salido premiado en varias oportunidades, algo más de una treintena de veces, y me han incluido en cuatro antologías. Esto me incentivó para seguir creando y animarme a compartir espacios con muy buenos autores. Tal es el caso tuyo, de María del Mar y Alba Estrella, Capraruolo, Licciardi, y otros muchos.
Como canto en coro, también trabajé con glosas poéticas de presentación, y he realizado algunos poemas para ocasiones especiales en las que participábamos.
He sido gerente de banco por muchos años, cosa que no da para decir mucho más. Soy terapeuta holístico, algo que me apasiona, ya que al poder dar ayuda a los demás me siento útil a mis congéneres. Cuando el tiempo me lo permite, me sumerjo en la filatelia, ya que esta me permite hallar, desde otro ángulo, espacios de calma
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Entrevista a Antonio Cristóbal Pourrere
Pere Besso traduce a Antonio .al catalán
POEMAS
APENAS CON EL ALMA
Enorme es el rodeo que nos deja la calma.
Reconocer la meta preparada,
trasladar la esperanza sin nombre conocido.
Una barcaza quieta
que se aplasta a la arena
con un dejo amarillo de tibieza.
Tengo ajadas las manos
de acariciar silencios.
La mirada recortada en el tiempo,
allí, detrás..., la juventud eterna
de haber creído cielos.
Orquídeas y esmeraldas, un deseo,
solo pétalos sueltos del pasado,
un reflejo de nubes.
Hoy sé que todo está,
transita y se transforma.
Caminos sugeridos...,
recorridos apenas con el alma.
UNA HOJA
La hoja que cae.
Esa hoja que vuela,
que abrazada así misma,
en el aire,
describe sus parábolas
sin tiempo,
en un último intento de ser.
La hoja que declina,
que aún perdiendo...,
resiste a la nostalgia.
La hoja que se duerme,
tibia,
sobre este suelo
tachonado de hojas,
otras, que como ella,
imprescindiblemente,
le dan vida al otoño.
BUSCO
Se arrulla con el tiempo.
Se recuesta sumisa estallando paisajes,
éxtasis y lugares que caben en sus ojos.
Los célibes errantes cautivos de la nada,
no amenazan.
El corazón que finge.
Serpentean constantes las astucias
del émulo amoroso.
Se adentra en un bosque salvaje
de presencias que duelen.
El alma se dispersa
entre la densa niebla del pasado
y la magia impasible del silencio.
ANTONIO CRISTÓBAL
POURRERE
antoniocristobalpourrere@gmail.com
Nací en San Isidro el 17 de noviembre de 1947. Siempre escribí. Pero mi inicio en la poesía, luego de haber recorrido los caminos de lectura de los inmensos poetas del mundo, se inicia a los 16 años. A partir de allí he ido enhebrando más de quinientos poemas terminados, los cuales quedaron pues me gustaron, el resto de lo escrito ha ido a parar al cesto de papeles. De esos poemas he realizado una selección personal, y otra de amigos, con la cual he conformado la preparación de cuatro libros. Aún no he editado ninguno, ya que en primer lugar, jamás tuve apuro por hacerlo, y me tomé el trabajo de ir corrigiendo a medida que me surgían las inquietudes, para que estuvieran los poemas a mi gusto. En segundo término, con las editoriales que he hablado no pude ponerme de acuerdo nunca, ya que si bien es sabido que ellos hacen su negocio, yo no estoy dispuesto a transar con determinadas cosas.
Hace unos diez años que decidí a participar del circuito poético nacional e internacional. Comencé a presentarme en diferentes concursos y certámenes (habla hispana), donde he salido premiado en varias oportunidades, algo más de una treintena de veces, y me han incluido en cuatro antologías. Esto me incentivó para seguir creando y animarme a compartir espacios con muy buenos autores. Tal es el caso tuyo, de María del Mar y Alba Estrella, Capraruolo, Licciardi, y otros muchos.
Como canto en coro, también trabajé con glosas poéticas de presentación, y he realizado algunos poemas para ocasiones especiales en las que participábamos.
He sido gerente de banco por muchos años, cosa que no da para decir mucho más. Soy terapeuta holístico, algo que me apasiona, ya que al poder dar ayuda a los demás me siento útil a mis congéneres. Cuando el tiempo me lo permite, me sumerjo en la filatelia, ya que esta me permite hallar, desde otro ángulo, espacios de calma
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APENAS CON EL ALMA
Enorme es el rodeo que nos deja la calma.
Reconocer la meta preparada,
trasladar la esperanza sin nombre conocido.
Una barcaza quieta
que se aplasta a la arena
con un dejo amarillo de tibieza.
Tengo ajadas las manos
de acariciar silencios.
La mirada recortada en el tiempo,
allí, detrás..., la juventud eterna
de haber creído cielos.
Orquídeas y esmeraldas, un deseo,
solo pétalos sueltos del pasado,
un reflejo de nubes.
Hoy sé que todo está,
transita y se transforma.
Caminos sugeridos...,
recorridos apenas con el alma.
UNA HOJA
La hoja que cae.
Esa hoja que vuela,
que abrazada así misma,
en el aire,
describe sus parábolas
sin tiempo,
en un último intento de ser.
La hoja que declina,
que aún perdiendo...,
resiste a la nostalgia.
La hoja que se duerme,
tibia,
sobre este suelo
tachonado de hojas,
otras, que como ella,
imprescindiblemente,
le dan vida al otoño.
BUSCO
Se arrulla con el tiempo.
Se recuesta sumisa estallando paisajes,
éxtasis y lugares que caben en sus ojos.
Los célibes errantes cautivos de la nada,
no amenazan.
El corazón que finge.
Serpentean constantes las astucias
del émulo amoroso.
Se adentra en un bosque salvaje
de presencias que duelen.
El alma se dispersa
entre la densa niebla del pasado
y la magia impasible del silencio.
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