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LA PRESENCIA DIVINA

Escribí este poema cuando tenía nueve años mientras preparaba mi primera comunión...

Las campanas de bronce

suenan y suenan sin cesar,


más yo no sé cómo hacerlas callar.

Un ángel penetra entonces por una abertura de mi corazón

y me reclama a gritos no preocuparme sin razón.

Más yo no puedo,pues el odio permanece,

absorbiendo mi atención.Llegan cada vez más y más

ángeles ...más nada ni nadie logra apaciguar

mi ira inconfundible.Entonces llega un rayo luminoso

y una suave brisa sacude mis cabellos.Todos los ángeles se

inclinan a ver quién es.Mi ser tiembla todo al sentir la Sagrada

 Influencia.Con humildad pido, entonces, el perdón divino.

Y sin decir palabra, Dios un beso me estampa.

Dra. María Silvina Castellano

 

castellano_silvina@hotmail.com

 

vea su perfil internacional

 www.authorsden.com/silvinacastellano

 

Abogada, escritora, poeta

 BIOGRAFÍA

 

:: SILVINA CASTELLANO ::

La Dra. Mari­a Silvina Castellano (abogada) nace el 22 de agosto de 1978 en Buenos Aires, Argentina. A corta edad comienza a escribir poemas de hondo contenido social, como “Ignorancia Insulsa”, escrito a los once.

Se recibe de ABOGADA en la Facultad de Derecho de la UBA donde se encuentra

finalizando el Master en  MAGISTRATURA y Administración de Justicia

Trabaja en la Cámara Pensal Contravencional de la Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Ha publicado artículos profesionales en revistas del país y del exterior

Escribe tanto en inglés como español

 

PREMIOS Y DISTINCIONES

  • Diploma de Honor de la Cámara Argentina de Publicaciones, entidad miembro de la Fundación el Libro. Se le otorga en una importante ceremonia en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires  2002

 

  • Primer Premio en poesía EL FARO DE LA UBA 2003


PUBLICACIONES

en Argentina

  • Artículos publicados

Juicio por Jurados en el marco del Proyecto del Código Procesal Penal de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Por María Silvina Castellano


  • Sus trabajos literariospueden leerse en las antologías

NUBLA

EDITORIAL NUEVO SER

RAIZ ALTERNATIVA

TRIDENTE

EL ATENEO DE LAS LETRAS

REVISTA ARLEQUIN

NOTICIAS DE LA MUSA



• 
Fin de Siglo


• Torrente y Magia de Letras

• Fin de Milenio

• Poetas de Fin de Siglo

EN EL EXTERIOR

 The Still Horizon

• 


Han publicado sus artículos y poemas en inglés

  • Diario THE POINTER
  • TAJ MAHAL REVIEW
  • THE STILL HORIZON

LINKS

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www.itunet.com.ar/Altuna

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LINKS EN INGLÉS

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World--Lawyer Poets

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http://www.writers.net/writers/30502

 

CUENTOS

http://www.writesight.com/writers/CastellanoSilvina/article.php?article=3195

  1. COLORES INESPERADOS-UNAS FLORES AMARILLAS.LA SUTIL OBVIEDAD Y OTROS CUENTOS por María Silvina Castellano
  2. LA SUTIL OBVIEDAD por María Silvina Castellano
  3. UNAS FLORES AMARILLAS

“UNAS FLORES AMARILLAS”
por María Silvina Castellano


El día brillaba con un sol intenso, tan intenso que hacía brillar las hojas de los árboles y el césped en los parques.
Se respiraba el calor y al mismo tiempo el descanso de las vacaciones.
Yo tenía una cita muy especial con el destino: Me encontraría a ciegas con un amigo con el que conversaba desde hacía algunos pocos meses por medios virtuales.
Su amistad para mí era muy especial y tenía muchas expectativas de conocerlo personalmente, ya que había leído poemas suyos que emocionaron mi alma en varias oportunidades.
Yo solía publicar mis poemas en un sitio de Internet y él era uno de mis lectores asiduos, y siempre comentaba uno por uno de ellos de un modo maravilloso y único.
Inspirándose en ellos, comenzó a escribir poemas que respondían a los míos.
Era como si habláramos el mismo idioma, un idioma íntimo y secreto que sólo nosotros conocíamos.
Jamás nos habíamos visto, pero era como si pudiéramos vernos, hablarnos en escucharnos, tan grande era la empatía y conexión que se había formado poco a poco entre los dos.
Así pasaban nuestros días, nos inspirábamos el uno en el otro como en una retórica de extraña belleza con esos poemas pletóricos de un romanticismo nostálgico.
Soñábamos ambos con convertir en realidad ideales nobles, y discutíamos sobre la mejor forma de hallar al amor verdadero y llegar con él a buen puerto.
Ese día preciado de verano se produciría nuestro encuentro “real”.
Había esperado mucho por esto, pero sin embargo mi mente y mi corazón se sentían presos de una intranquilidad estremecedora, ya que surgían de pronto tantas dudas.
¿Quién sería el amo de un alma tan bella y de la cual me sentía tan identificada? ¿Cómo sería nuestro encuentro, con tantas expectativas y anhelos construidos en el aire?
Si alguna vez sentí que el mundo iba a resolverse en un día, sentí que ése era el día por donde pasaba el mundo.
¿Me reflejaría en el espejo de mi alma o sería sólo un falso espejismo creado por mis sueños?
Mi identidad se cerraría como en un círculo al conocerlo, pensaba yo en un delirio repentino, mientras me alistaba entre ansiedad y nervios.
Con tranquilidad fingida renté un coche para que me transportara hacia el jardín japonés, lugar que acordamos para la cita.
Arribé al lugar antes que él, y al acercarme a la entrada del jardín observaba a cada hombre, tratando de imaginar quién o cómo sería mi amigo.
Todos estos pensamientos me daban vueltas y agitábanse en mi cabeza como se agitan los pañuelos en los puertos al despedir a los viajantes que comienzan una larga travesía.
En ese preciso momento, que duró dos segundos pero que significó múltiples eternidades para mi alma alborotada, volteé apenas y lo vi.
Él se acercó sonriente, con una sonrisa amplia que mostraba unos dientes perlados y acostumbrados a sonreír.
Su cabello era rubio como el sol que iluminaba su rostro y su sonrisa, y sobre todo a un ramo de rosas amarillas que sostenía en una de sus manos con la mayor tranquilidad del mundo.

Parecía no darse cuenta de mi tremenda agitación y nerviosismo, mientras me llamaba por mi nombre muy contento de conocerme al fin.
Pasamos algunas horas paseando por aquél parque, involuntario testigo mudo de nuestro encuentro bizarro y mágico.
Nunca sabré que me pasó, pero sentí la desilusión que me envolvía y yo me dejaba envolver por ella, sentía que él no era el hombre al que yo esperaba.
Es que no podía unir su interior con su ser externo, si bien era bien parecido, yo tenía una imagen muy formada en mi mente, y me resistía a cambiarla, no quería hacerlo.
Esa misma noche hablamos por chat y en un impulso de sinceridad extrema le conté la verdad, no puede ocultarle mi sentir, que él no me interesaba, que no quería volver a verlo nunca más.
Una verdad que hizo doler su corazón y que lo movió a escribir el más conmovedor y triste de todos sus poemas.
Pasó el tiempo sin penas ni gloria, y él me llamó con motivo de las fiestas de navidad y año nuevo.
Y de pronto se produjo el milagro y pude ver claramente lo que simbolizaban para mí esas flores amarillas. Ellas habían cambiado mi forma de ver la vida.
Nunca me habían hecho un regalo tan singular, tan puro y digno de ser valorado.
Nunca había sentido el afecto o el aprecio sintetizado en un objeto tan sencillo y obsequiado con tanta frescura y espontaneidad.
La alegría de su dueño se me transmitió de una forma directa y profunda, de un modo inolvidable por medio de ese obsequio.
Tiempo más tarde volví a verlo. Estaba vestido de amarillo de cabeza a los pies: sombrero amarillo, remera amarilla, bermudas amarillos y zapatos amarillos.
Su ser interno y externo era de color amarillo, él era la alegría personificada que Dios había puesto en mi camino para que cambiaran los colores grises y marrones de mi vida.
El significó la luz que hizo despertar mis noches estrelladas convirtiéndolas en los días más bellos y luminosos.
Después de ese segundo encuentro ya nada sería igual. Había superado ese desencuentro terrible y doloroso de la primera salida, como si saltara de un abismo a otro, y pudiera llegar a pisar tierra más firme y segura.
Y en esas tierras nuevas y desconocidas, mientras yo charlaba con él, no podía dejar de sentir embargarme una suave fragancia invisible, el aroma de aquellas especiales flores
amarillas.

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REFLEXIONES

La sutil obviedad
por María Silvina Castellano

Hace un tiempo vengo reflexionando sobre algo.
Cuando estamos enamorados, o al menos cuando creemos estarlo, queremos ser sutiles para no sufrir hasta realmente saber si nuestro sentimiento es real, y hasta ver cuál es la respuesta del otro lado-
Sin embargo, ante el afán de nunca ser obvios me pregunto ¿hay algo más obvio que el amor?
¿Cómo no ser obvios ante el sentirse embargados por una emoción tan superlativa y tan hermosa?
Es el destino quien nos enamora, a veces caprichosamente, y también quien nos desenamora.
Es el destino quien nos encuentra con el amor, y es el amor quien nos hace encontrar con nuestro propio destino.
Pero a veces si somos demasiado sutiles podemos perdernos de la obviedad, la obviedad del amor.
Porque sí, porque la vida es mucho más linda vivirla si uno está enamorado, porque vale la pena, dejemos la sutilidad para algo menos noble cual es este puro y bello sentimiento, y atrevámonos a vivir y a sentir la dulce obviedad del amor. Que por cierto, no tiene nada de sutil.

POEMAS

Milagro Celestial (poem) by Silvina Castellano on AuthorsDen



ETERNIDADES MÚLTIPLES

 



Una incertidumbre mística irrumpe
en mi subconsciente más profundo.

Soñar con Dios.Despertar con Dios.
Amar a Dios.Se vuelven premisas
básicas de un amor inconfundible.

Tiritando de dudas infértiles,
poco a poco se desvanecen
ilusos anhelos.

Un frente de gloria divina se abre
Ante mí, entonces cual camino
bipolar y de elección forzosa.
Frenesí de inquietudes insalvables
me invaden, titilando hacia uno y
otro lado.

El círculo se va cerrando.Miro
hacia muy dentro mío hasta verme
como en un espejo interno.
Pecados y caridades varias circulan
en él, gravemente unas, levemente
las otras.

Mi alma se resquebraja para
volver a unirse luego,
convirtiéndose en humilde
servidora que implora piedad
ante su sutil e inevitable debilidad.

En brevísimos momentos que
se asemejan a eternidades múltiples,
el caos del mundo terrenal me
consume y me ultraja.

Un juego de luces y sombras
apremia en mi corazón, y se
encienden a la par amores,
culpas, verdades y valores íntegros.

Poco a poco se acerca el crucial
momento.

Un hilo de luz de veracidad hiriente
me fulmina otorgándome la sabiduría
anhelada desde el momento de mi
concepción misma.

Un trío de ángeles me despierta.
Siento un profundo alivio.El largo sueño
Ha terminado.Ahora sí comienza mi vida.

 
 

¿QUÉ LE IMPORTA TU LÁTIGO A CAÍN?

Me azotaste los ojos rebeldes
con el látigo de tu cruda verdad,
que hiere, irrita, duele.

Ellos se abroquelaron con su
concha turbia de agua salada.
¡Equívoco escozor!

¿Por qué no me azotaste más
con el chorro caliente de tu
sangre? (¡Oh dolorosa
voluptuosidad!)

Me vestí de extranjero,
guardé mi corazón en la
maleta de viaje, y procuré
adornarme de sonrisas.

En mi demencia me atreví
a retarte, a provocarte como
en un juego, yo: desleal,
infiel, traidor amigo.

Sentados a una mesa jugué
a copas, tú a oros.
Y mientras me decías palabras
inefables de resonancias
cósmicas, quise matarte con
tu propia espada, con tu
intangible espada de dos filos.

Me perdonaste.Y resonó mi
beso falso y emponzoñado,
audaz y pávido, en la
estupefacción de las auroras.

Bajo huracán de alas de
fuego, monté en tu propia
yegua, penetré en tus jardines,
subí en tu regia escalinata.

Me temblaban las carnes,
estas carnes hambrientas
de gracia y de pecado.

Y el agua amarga y turbia
se hizo malla de acero
sobre los ojos, rojos por
tu látigo.

Mi altivo corazón de hueco
bronce, insensible al relám-
pago de tu cruda verdad y al
toque de tu mano terapéutica,
tronó con la ilusión de haber
vencido en el combate. ¡Ay!
¿Quién de los dos fue el
vencedor?

Ahora me voy por la campiña
sin rumbo, fracasado y
despechado.

Me voy lejos de ti-no de tu
sombra-, desafiando al sol
por la mañana y a los astros
clavados en la noche, y hasta
al propio pensamiento, en
cuyo abismo tenebroso aún
resuena el chasquido de tu
látigo.

Pero a este Caín fugitivo,
que pisó sangre hermana
-sangre tuya- ,
¿qué le importa tu látigo?.



AMOR TERRENAL

La pureza que mi sentir
ennoblece es como una
niña temblorosa que la tierra
con sus mañas ennegrece.


¡Cómo anhelaría huír pronto
hacia lo más alto del ocaso
para poder amarte sin temor
a ningún otro!


Las comisuras de tus labios
delatan tu no complacencia
por los ardides que el menos
poderoso trama en su eterno
calabozo.


Hacia ti voy, hacia mí vienes,
conexión intrínseca de dos luces
no inmortales pero sí inacabables.

¿Devoción amorosa? ¿Esperanza
furtiva?

No, sólo el dulce palpitar de dos
purezas a la par.


INTRIGAS



El halo de la vida
nuestro amor separa...

Mientras, fijo mi mirada
en el espejo de tu alma.

Mis facciones se dibujan
grácilmente en tu sutileza
aparente.

Aquellos que desean destronar
nuestra musical magia se posan
en los vericuetos de una
inexistente trama.

El Cielo nos une, sí,
al surgir el alba,
sincerándonos tanto
para alcanzar la
legitimidad soñada.

Embarcados en un
crucero perpetuo,
los fieles oídos nuestros
oír no pueden los cantos
que las sirenas entonan
para mentir seducciones
hipócritas a incautos navegantes.


ORO Y ESMERALDAS



De oro macizo nació tu alma.
Finísimo orfebre fue tallando
su extasiante hermosura, mas
ocultando su trasfondo con
un baño de plata.


Creciste como un noble
caballero de armadura
intacta con escudo siempre
al frente.


Al fin tropezamos y de
sentimiento mutuamente
nos herimos dentro de un
castillo de ensueño.


Dices que mi corazón fue
formado de esmeraldas,
laboriosamente por el maestro
de los artesanos.

Pues ¿por qué nos distancia
nuestra insignificante diferencia?

Si es una evidencia que oro y
esmeraldas es una combinación
perfecta.





Llegaste a mí cual una rosa
que crece en un espino,
tras un frío y duro invierno
de soledad.

Con felicidad imprudente
creí que sólo alegría me
produciría la belleza de
nuestra incipiente relación.

Mas poco a poco cada
uno de tus envolventes
argumentos hirieron mi
vanidad, mi orgullo y mi
femineidad como una
suerte de irónica fatalidad.

Amo tu varonil porte,
tu madurez temprana,
tus dulces palabras...

Te amo y me condenas
a una cadena perpetua.
Sola estoy en mi celda
esperando el beso de tu
sublime alma.


VIDA DESTEMPLADA

Suspiros acarician mis
ensueños ahogándose
en el mar sin fondo de
un amor prohibido.

Triste mirada me
enloquece y retuerce
de modo impío.

Feroz como el tigre,
sutil como el zorro,
sus palabras derriban
mi precario armamento.

Tan infinita es la ternura
que nos une, como el
negro abismo que surge
y nos sepulta.

La súbita certeza me
ciega, y me suplica :
“inmortal es el amor
que por él siento”.

En ese momento,
quedó en el firmamento
la marca de mi mirada
enamorada.





MÁS LINKS

http://.eldial.com/

http://www.writesight.com/writers/CastellanoSilvina/

Silvina Castellano

CASTELLANO, Silvina. Silvina Castellano. Ciudad de Buenos Aires, Argentina Mscastellano@hotmail.com. Nació el 22 de agosto en la ciudad de Buenos Aires. ...
www.tridentediciones.com.ar/ Escritores/Casetellano-Silvina.html

Bilingual MCA Writers and Poets for peace - 

www.bilingualmca.bravehost.com/mscastellano.html

 

PARTICIPACIÓN EN EVENTOS LITERARIOS

 


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INES AZCONA,SILVINA CASTELLANO, IGNACIO BOVER Y FERNANDO CASTELLANO
EN LA PRESENTACION DE M CRISTINA AZCONA EN LA FERIA DEL LIBRO DE BUENOS AIRES/ABRIL 29 2006 STAND SADE

 

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